CAPITULO 1
Era un día lleno de alegría al celebrarse la festividad de la Circuncisión en la Parroquia de Malacatos, en enero de 1841. La casa que se encontraba sin aires festivos era de la joven Rosaura quien era conocida por ser una joven gentil, con tez fina y fresca con delicadas facciones y una nariz perfilada, quien no asistió porque su padre la había dejado en casa, con ella se encontraba un joven recién llegado de la capital después de haber terminado sus estudios en la ciudad más cercana a la parroquia, su nombre era Eduardo, era un joven con estatura mediana y de facciones regulares quien solía pasar con frecuencia sus vacaciones en casa de la joven lugareña Rosaura
Rosaura pensaba que su papa tenía interés en que nadie la conociera mucho menos Eduardo quien tenía algunos secretos. Los jóvenes se atraían, estaban enamorados, pero Rosaura tenía temor de la reacción de su padre, al enterarse de los planes que Eduardo tenia para su futuro, temía que estos no fueran del agrado de él, presentía que, si su padre se llegase a enterar, el resultado no sería otro que el de separarlos para siempre. Por ello era mejor mantenerlo en secreto.
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