CAPIITULO 4

Rosaura parecía decidida y tranquilamente continuó con las actividades que se esperaban de ella ese día. Eduardo envió unos emisarios para avisar a la novia que estaban dispuestos a llevársela e impedir que se realizara la boda cuando ella diera la orden.

Cuando Rosaura del caserío principal, su expresión ya no era la de una joven casta, sino la de una mujer decidida cuyos rasgos mostraban un coraje que nunca antes había mostrado. Luego de llegar a la iglesia le preguntaron si aceptaría a Don Anselmo como su marido, lo cual fue forzado, ante la sorpresa de todos, incluso de su padre y del cura, ella respondió que aceptaba el matrimonio, aunque aceptó. eso inmediatamente.

Después, cuando estaba a punto de salir de la iglesia, respondió a su padre, quien no le debía obediencia, porque según la ley ella tenía que ser propiedad de él hasta el matrimonio, y cuando se casó, ya estaba liberada por la ley, así que ya no tenía sentido obedecer, intentaron capturarla por orden de él y del juez por su desobediencia a su marido según la ley, Rosaura responde al estar aun con sus ropas nupciales en su potro alazán e indicarle al cura que tiene su pistola y está dispuesta a asesinar a quién le maldiga.

Las opiniones de los pueblerinos quedo dividida entre comentarios positivos y negativo, unos la veían como una heroína otros como rebelde, al considerar que se debe obedecer ciegamente al esposo

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